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Entrevista a Miguel Angel Gonzalo, webmaster del Congreso de los Diputados

Posted on 13 noviembre, 2015

CARLOS ESTRELLA. La trayectoria profesional de Miguel Angel Gonzalo ha estado, desde sus comienzos, ligada a la gestión de la información pública: primero como documentalista y archivero del Congreso de los Diputados y, desde mediados de la década de los 90, en su papel de responsable de contenidos de Congreso.es. Además, a nivel académico, es desde hace años uno de los principales promotores del Open Government en nuestro país, tanto en sus charlas y conferencias como en sus colaboraciones con sitios como Novagob o SesiondeControl.com.

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Miguel Ángel Gonzalo

Usted ha sido actor y espectador de excepción del proceso de digitalización que ha ido transformando y modernizando al Congreso en los últimos 25 años. ¿Cuál es su perspectiva de este largo recorrido?

Internet ha supuesto un punto y aparte en la forma en que el trabajo parlamentario se ha venido ordenando. Tuvimos una primera fase en la que la utilización de la red se limitaba a la mecanización de los procedimientos parlamentarios. En esta fase inicial, el proceso venía ligado al gran aumento de iniciativas parlamentarias desde la Transición en adelante; entre finales de los 80 y principios de los 90, pasamos de varios miles de iniciativas a cientos de miles, un volumen imposible de gestionar sin el apoyo de las tecnologías de la información.

El siguiente paso fue salir a la red: en 1997, el Parlamento español fue la primera Cámara de nuestro país en tener una página web. A partir de ahí, la web se convierte en el primer punto de acceso para la información parlamentaria: un espacio donde se vuelca todo el trabajo parlamentario, donde se puede conocer la actividad de los diputados y acceder al canal de vídeo del Congreso, el primer canal parlamentario que se abrió en España.

En 2013 se aprobó la Ley de Transparencia. ¿Cómo valora la forma en que se ha venido implementando?

Estamos en un proceso de implantación todavía inicial, desde mi punto de vista. El Congreso de los Diputados aprobó sus normas de adaptación a la Ley de Transparencia en febrero de 2015, por lo que tenemos una experiencia de tan solo unos meses. Lo que se ha hecho es aprobar toda la parte que tiene que ver con la transparencia activa; ese es el fin del Portal de la Transparencia del Congreso de los Diputados, donde se vuelca, por primera vez, mucha información económica y presupuestaria que, hasta ahora, no se conocía. Esto ha supuesto un punto de inflexión, ya que había, por parte de la ciudadanía, un gran interés por la transparencia económica del Congreso: publicación de los contratos menores, de los sueldos de los altos cargos parlamentarios, del presupuesto parlamentario, del coste de los viajes internacionales de los diputados…

Ahora estamos en una segunda fase, todavía muy incipiente, que tiene que ver con el derecho de acceso a la información o transparencia pasiva. Hasta ahora hemos recibido apenas setenta peticiones de ciudadanos y ciudadanas al Portal de la Transparencia, y todas han sido contestadas. A diferencia de otros portales, las solicitudes de acceso no requieren ningún tipo de identificación electrónica, algo que consideramos sería una barrera para el derecho de acceso. Por el momento, sus principales usuarios son los medios de comunicación, que pueden así realizar mejor su trabajo, lo que pone en positivo la labor de transparencia del Parlamento.

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Para el ciudadano medio, navegar y orientarse en esta marea de datos abiertos puede ser una tarea complicada. ¿Tiene previsto el Congreso encaminarse a un servicio más accesible que el actual, que permita búsquedas avanzadas, infografías, etc…?

Hemos cumplido un plan de trabajo aprobado por la Mesa del Congreso y ahora estamos a la espera de la constitución de las nuevas Cámaras para ver qué indicaciones realiza la nueva Mesa respecto a posibles mejoras relativas a la transparencia. Nosotros, como técnicos, seguimos con mucho interés todos los desarrollos que se vienen dando en este campo: procesamiento de la información, datos abiertos, infografías… pero, evidentemente, tenemos que ser respetuosos con el ciclo parlamentario y sus indicaciones.

¿Considera que esta apertura de la información contribuirá a recuperar la confianza de los españoles en la clase política y en las instituciones?

Pienso que es un elemento necesario, que no suficiente. A los técnicos nos corresponde ofrecer soluciones orientadas a lo que consideramos tendencias de futuro, y en ese sentido la apertura de datos supone, en mi opinión, un elemento de reconexión entre la ciudadanía y el Parlamento. Ahora el ciudadano puede reutilizar esta información de una forma más fácil para crear servicios de valor añadido.

Por ejemplo, el Centro de Tecnologías de la Información y la Comunicación hizo un trabajo para volcar en formatos abiertos los datos correspondientes a las votaciones en sesiones plenarias. Sobre estos datos, distintas asociaciones de la sociedad civil, como Openkratio y otras, han desarrollado aplicaciones para gestionar estos datos y ofrecerlos en un formato más accesible, ejerciendo así lo que ellos consideran su labor de vigilancia política. Nuestros datos se pueden reutilizar sin ningún tipo de limitación, y esto ha posibilitado también que otras iniciativas ciudadanas como Qué hacen los diputados monten páginas web en torno a ellos.

Esta mejor utilización de los datos es condición necesaria para acercar el Parlamento a la ciudadanía: sin un conocimiento real de lo que se está haciendo es muy difícil generar procesos de confianza. A día de hoy se podría decir que no quedan espacios de opacidad respecto al trabajo parlamentario. Pero no es suficiente con esto, también son necesarias otras medidas de regeneración que no están en nuestras manos como técnicos y cuya ejecución corresponde a los partidos.

¿Cuál sería para usted la definición de un “parlamento abierto”?

Esta pregunta está más relacionada con mi actividad académica e investigadora que con mis responsabilidades profesionales. Dentro de la red Novagob, el profesor Rafael Rubio y yo mantenemos un grupo de trabajo sobre parlamento abierto donde se elaboró una definición, adoptando el paradigma de gobierno abierto que han creado otros investigadores.

Para mí un parlamento abierto sería aquel que, en un primer estadio, practica una transparencia comunicada, esto es, poner sus datos a la disposición de los ciudadanos y ser receptivo a sus peticiones y solicitudes, incluyendo las de modificaciones en la forma en que estos datos están planteados, etc… El segundo estadio supondría generar procesos de participación y colaboración basados en la confianza generada por esta transparencia. En este sentido, hemos identificado experiencias de buenas prácticas en otros parlamentos, como, por ejemplo, los foros deliberativos del parlamento de Brasil. El tercer estadio de un parlamento abierto vendría marcado por el desarrollo de mecanismos para la corresponsabilidad con la sociedad civil y otros agentes que permitan que la rendición de cuentas se haga efectiva y se puedan exigir responsabilidades sobre el trabajo parlamentario.

Cada vez son más los países que adoptan técnicas de gobierno abierto. Aparte del de Brasil, ¿qué otros casos recientes le parecen dignos de estudio?

Me gusta mucho la experiencia del parlamento británico. A una seria crisis de reputación, motivada por un problema de mala gestión de los gastos de los diputados, ha seguido un proceso de reflexión profundo que les ha llevado a adoptar medidas de cambio y regeneración muy importantes. Recientemente han adoptado una agenda digital que marca una serie de hitos en la línea de la transparencia y la participación y que ya están poniendo en marcha.

Por ejemplo, en el parlamento británico es posible la presentación de peticiones por parte de los ciudadanos a través de vías electrónicas. Estas peticiones son visibles en su web y pueden ser apoyadas. Esa capa social que el parlamento introduce con las peticiones le refuerza como institución. El derecho de petición existe desde hace dos siglos en todos los parlamentos de corte occidental y había ido languideciendo. Ahora, gracias a la utilización de la red en este contexto abierto, ha cobrado un nuevo vigor.

¿Qué opinión le merecen plataformas de participación ciudadana como Change.org?

Considero que el ejemplo de plataformas como Change.org viene a demostrar que el ciudadano es mucho más poderoso de lo que el propio ciudadano cree. Una ciudadanía organizada a través de esta clase de herramientas puede provocar cambios reales.

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¿Cuándo contaremos en nuestro país con una plataforma institucional de este tipo, como en el caso del Reino Unido?

En esta legislatura hubo, hace unos meses, un encuentro donde se presentaron diversas iniciativas ciudadanas, entre ellas la propia Change.org y Osoigo.com, una plataforma realmente interesante donde participan unas decenas de diputados de distinto signo político. A través de un mecanismo muy sencillo, responden a preguntas directas que les formulan los ciudadanos cuando estas alcanzan un cierto número de apoyos. También se presentó la iniciativa de deliberación política Kuorum.org, dedicada a la co-creación de iniciativas legislativas entre parlamentarios y ciudadanos.

En ese debate, Carles Campuzano, que era uno de los diputados presentes, planteó la cuestión de si el parlamento debía adoptar, o bien estas plataformas, o bien su filosofía y su tecnología de cara a favorecer la participación ciudadana. Muchas de ellas son de código abierto y serían fácilmente transplantables; si la Mesa del Congreso lo decidiera, estaríamos encantados de ponerla en práctica: la tecnología está madura, la ciudadanía también y la experiencia ha demostrado que estas plataformas son exitosas cuando hay también participación de los parlamentarios.

¿Considera que desde el parlamento se están dando pasos firmes hacia métodos y estrategias de escucha activa de los ciudadanos en las redes sociales?

Aquí habría que diferenciar entre la presencia institucional en redes, que es responsabilidad de la Dirección de Comunicación del Congreso, y la de los partidos políticos. Mi opinión personal es que los partidos sí están aplicando técnicas de escucha activa, y los partidos de mayor envergadura realizan una monitorización constante de las redes para detectar los temas dominantes y estar presentes en la conversación. Creo que están entendiendo que las redes sociales no son solo una herramienta de interacción, sino que tienen una gran potencialidad en cuanto a la dimensión de escucha activa. Hay que reconocer que sería complicado mantener un debate en Twitter, pero sin embargo, es una herramienta extremadamente poderosa para detectar necesidades sociales y tendencias antes de que se manifiesten de forma estructurada, así como para la movilización.

¿Qué tanto por ciento de los diputados tiene presencia en la redes?

Según el último recuento, a final de legislatura tenemos en torno a 273 diputados de 350 que tienen alguna presencia en alguna red social como mínimo. Incluso en algunos casos se da una multipresencia donde, además de las redes más populares, Twitter y Facebook, utilizan también Instagram o Youtube. Estamos ya en una presencia alta, teniendo en cuenta que en el parlamento hay perfiles de personas con responsabilidad en el Gobierno, cuya presencia en redes tiene otro recorrido, y también el factor generacional. Descontando estas dos realidades, estaríamos en un nivel de cobertura prácticamente plena.

Hablábamos antes de peticiones y el año pasado usted impulsó con éxito una petición en Change.org para que Mediaset retransmitiera todos los partidos del Mundial de Baloncesto. ¿De dónde le nace esta afición?

En mi casa siempre nos ha gustado mucho el baloncesto. Yo jugaba de joven, pero era muy malo y lo dejé pronto, y luego mis hijos han jugado desde pequeños en una asociación de barrio. También somos socios del Estudiantes, en mi opinión un club modélico desde el punto de vista del baloncesto como deporte basado en los valores, la promoción de la cantera, la integración de las personas con discapacidad… En definitiva, me parece que el baloncesto, a diferencia de otros deportes, es una gran metáfora de todo lo que hemos estado hablando hasta ahora.

What Others Are Saying

  1. Autoritas Consulting (@autoritas) 13 noviembre, 2015 at 1:05 pm

    Hablamos con @miguelgonzalo de transparencia, gobierno abierto y participación ciudadana https://t.co/g8n6uGzBqy https://t.co/kVk23DWctS

  2. Rafael Estrella (@Estrella_Rafa) 13 noviembre, 2015 at 5:32 pm

    Política y ciudadanía en la red: Entrevista a @miguelgonzalo, webmaster del Congreso de los Diputados https://t.co/PDWZlHqsdT

  3. @CharlesTPowell 13 noviembre, 2015 at 11:25 pm

    RT @Estrella_Rafa: Política y ciudadanía en la red: Entrevista a @miguelgonzalo, webmaster del Congreso de los Diputados https://t.co/PDWZl…

  4. Rafael Estrella (@Estrella_Rafa) 14 noviembre, 2015 at 10:50 am

    Entrevista a Miguel Angel Gonzalo, webmaster del Congreso de los Diputados https://t.co/PDWZlHqsdT

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